Ritidectomía Facial

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Ritidectomía Facial:

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El lifting,  estiramiento facial o ritidectomía es un procedimiento quirúrgico para mejorar los signos visibles de envejecimiento de la cara y el cuello. Conforme el individuo envejece, la piel, la grasa y los músculos faciales, que se encuentran fijos a los huesos de la cara a través de ligamentos, tienden a descender por efecto de la gravedad debido a una disminución en el tono de los mismos. Adicionalmente, existe una paulatina reabsorción de grasa de la cara y huesos, creando un aspecto más “anguloso”.

El lifting facial no puede detener el proceso de envejecimiento, pero puede mejorar los signos más visibles del envejecimiento mediante el tensado de las estructuras más profundas, la readaptación de la piel de la cara y el cuello, y el aumento selectivo con grasa  de algunas áreas seleccionadas de la cara.

Un lifting facial puede realizarse aisladamente, o en conjunto con otros procedimientos, como un lifting de cejas (frontal), liposucción, cirugía de los párpados o cirugía nasal. El lifting facial se individualiza para cada paciente. El mejor candidato para un lifting facial es el que tiene una cara y cuello que han empezado a relajarse, pero cuya piel tiene elasticidad y cuya estructura ósea está bien definida.

La cirugía tiene una duración variable dependiendo del área o áreas a tratar (frente, tercio medio facial o cuello) y va de dos a cinco horas en promedio. Se realiza habitualmente bajo anestesia general, y dependiendo de la extensión de la cirugía puede efectuarse de forma ambulatoria o con una noche de hospitalización.

El tiempo aproximado de recuperación para regresar a actividades cotidianas es de cinco a diez días. En los primeros dos días después de la cirugía se utilizan compresas frías en las regiones tratadas.

Dentro de las restricciones durante el período de recuperación se encuentran: no asolearse durante al menos un mes y no realizar esfuerzos durante algunos días. La paciente puede realizar ejercicio ligero aproximadamente a las 4 semanas, y ejercicio intenso entre 6 y 8 semanas después de la cirugía.

Un cirujano plástico certificado es el único especialista que cuenta con los conocimientos, entrenamiento quirúrgico y experiencia necesarios para realizar este tipo de procedimientos bajo condiciones de máxima seguridad para el paciente.
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